RODRIGO DÍAZ DE VIVAR, EL CID



El Cid representa el prototipo del caballero español, techado con las máximas virtudes: leal, justo y valiente. Nació en Vivar, Burgos y se crió en la corte del Rey Fernando, donde recibió educación y protección, siendo gran amigo del príncipe Sancho.
A la muerte del rey Fernando, se divide la corona entre sus cinco hijos: Sancho, Alfonso, García, Elvira y Urraca, correspondiéndoles respectivamente Castilla, León, Galicia, Toro y Zamora. Don Sancho no aceptó la división y empezó una lucha contra sus hermanos, a los fines de unificar los territorios, siendo su brazo derecho, su alférez Don Rodrigo Díaz, quien obtiene a los 23 años el título de “Campeador”.
Don Sancho logra conquistar León, Galicia y Toro, pero es asesinado durante el cerco de Zamora por Bellido Dolfos. Con la muerte de Don Sancho, la suerte de Rodrigo cambió. Alfonso VI es nombrado rey y Rodrigo lo obliga públicamente a jurar su inocencia en la muerte de Don Sancho. Humillación que nunca le perdonó.

Posteriormente, se casa con Doña Ximena, sobrina del rey Alfonso VI.
En represalia por el juramento obligatorio y por calumnias levantadas por García Ordóñez, nuevo alférez real, Rodrigo es desterrado de Castilla. Trescientos caballeros lo acompañan en su exilio.
Durante su destierro, el Cid conquista las ciudades de Lérida, Valencia, Tortosa Albarracín, etc… , las cuales se encontraban bajo dominio musulmán e implanta la religión cristiana, crea un estatuto de justicia, acuña monedas y se rodea en Valencia de una corte estilo oriental, a la que acuden poetas árabes y cristianos
La leyenda narra que en la última batalla dada por el Cid, éste fue herido de muerte y agonizante ordenó que fuera amarrado a su caballo Babieca, con su armadura y su espada Tizona, al verlo, los moros huyeron ganando así su última batalla.